Una de random thoughts

Pensamientos aleatorios que me acechan en los momentos más inesperados.

En lo personal….

«No sé como lo aguantas, la verdad. Me monta a mi ese pollo mi hijo y le pego 4 voces y un azote». Eso me dijeron ayer después de que Maya se rebelara contra mí por no querer salir de la piscina. Claro que a veces me desbordo y grito, y hablo mal. Pero siempre que puedo evitarlo, lo evito. Intento calmarlas desde la calma. Y la razón, podría resumirla en aquella cita célebre que siempre me ha reconfortado como adulta… y que en realidad es aplicable a cualquier persona, más aún a los niños si cabe: «Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite«. Precisamente en esos momentos de gritos y malas formas, los niños son los que peor lo pasan. Necesitan ayuda, calma y cariño. Aunque sea con lo que intuitivamente menos nos apetezca responder. Suena utópico, pero esto es como todo: solo hay que practicarlo una y otra vez.


En lo profesional (o en la delgada línea que separa personal de profesional)…

Una de las cualidades más valiosas en tiempos de IA es la capacidad de una persona para «call bullshit» en inglés, o señalar cuando algo no es cierto, no cuadra o no se sostiene, en español. La inteligencia artificial tiene la cualidad política de hacer que todo suene estupendamente. En la superficie parece tan segura de sí misma y se expresa tan elocuentemente que el primer impulso es estar completamente de acuerdo y satisfecho con su respuesta. Y si careces de pensamiento crítico, tienes poco conocimiento sobre el tema que estás tratando o simplemente quieres entregar algo rápido y ya, seguramente te la esté colando en bastantes cosas. Ayer justo leí que internet está ya tan inundado de contenido generado por IA que contiene errores, invenciones o alucionaciones, que la propia IA lo está usando para generar aún más respuestas erróneas. Tiene un punto cómico, pero como sigamos fiándonos ciegamente de las respuestas que nos da, corremos el riesgo de ir cuesta abajo y sin frenos. Y sin duda, al margen de lo importante que son las cualidades técnicas como saber crear agentes, buenos prompts y demás, el pensamiento crítico y la reflexión son MUST (básicos que hay que tener sí o sí) a la hora de usar cualquier LLM. Y estos no se cultivan precisamente a través de inteligencia artificial o horas de redes sociales… si no todo lo contrario. El atajo a la información rápida, concreta y adictiva tiene siempre su contrapartida: consumimos información sin saber si es cierto o no, sin verificar (porque sería imposible verificarlo todo), sin catalogar qué creer y qué no, destruyendo poco a poco ese pensamiento crítico y dejándonos manipular y moldear por un algoritmo al que solo le interesa tu atención para seguir generando ingresos. Le da igual el tipo de contenido que consumas, si es ético o no, o si te está mostrando siempre lo mismo pero cada vez más radicalizado para engancharte más: lo importante es que pases cada vez más tiempo haciendo scroll. Y así ellos podrán seguir promocionando sus datos de engagement, attention score, completed views y monetizando a gran escala todas esas personas adictas al próximo video corto. Y lo mismo pasa con la IA: vive para servirte y agradarte en cada una de sus respuestas. Nunca será ese juez imparcial que te da una visión objetiva: está creada para que te sientas tan bien al usarla que continues haciéndolo. Y eso condiciona todas sus respuestas.

Quizás esta reflexión suene a persona mayor escéptica de las nuevas tecnologías, pero nada más lejos de la realidad. Vaaale, en lo de mayor os lo compro 😛 (quien sepa qué significa este emoji vintage es que estamos bastante igualados en edad!), pero en lo demás creo que soy una persona que usa a diario tanto redes como IA, y que precisamente por eso soy muy consciente de sus bondades y de sus peligros. Y de qué cualidades me parecen fundamentales, si yo tuviera que contratar a alguien o aconsejar a alguien, para poner a alguien al mando de herramientas de inteligencia artificial sin manual de instrucciones.


Y con esto y un bizcocho, doy por terminada mi reflexión mensual (aún sobrevuelan mil y un pensamientos aleatorios más en mi cabeza, pero lamentablemente no pueden salir todos a la vez). ¡Otro día será!

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