How Criteo changed my life

(Aviso: nadie me ha incitado a escribir este artículo, ni es ningún tipo de post de Branding 🙂

Como ya he escrito en posts anteriores, me siento muy afortunada de haber trabajado en empresas bastante increíbles.

Mis primeras experiencias laborales fueron combinando estudios desde el colegio, como entrenadora de voleyball, hasta la universidad, como dependienta en El Corte Inglés, Movistar, promotora de perfumes o de sushi en el Carrefour. Eran trabajos temporales, como el de recepcionista suplente que me llevó a mi segundo trabajo de becaria. El primero había sido como becaria de redacción en la extinta VEO TV, donde minutaba el feed de noticias, escribía colas de informativos o grababa algún que otro reportaje.

El segundo fue en Sony Pictures Releasing, donde flipé en colores con el trabajo de ensueño de visionar películas casi cada semana, asistir a la elección de los títulos, la planificación de las campañas de marketing, los preestrenos en Callao o en el fabuloso cine que tenían las oficinas de Sony en el piso de abajo. Cine que era también bar, testigo de after-works legendarios. Mis compañeros becarios tuvieron bastante que ver con que esa experiencia fuera la más divertida de todas. Más tarde pasé, ya como no-becaria, a Sony Television (AXN), donde aprendí muchísimo de mi pequeña familia de entonces. Trabajaba en un edificio precioso, rodeada de gente dispuesta ayudar y a enseñar sin esperar recompensa por ello, y siempre con sentido del humor. Me encantaba ir a trabajar.

En Londres tuve la suerte de trabajar en Associated Press, en pleno Candem rodeada de actualidad. Mi jefe Paul era, como antes lo habían sido María Z. y Javi P., un genio de la estrategia que me regalaba consejos y me enseñaba cada día. De vuelta en Madrid me uní a Unicef, donde me enamoré de la causa y me reí muchísimo con mi equipo de Digital mientras trabajábamos durante 9 meses. Después llegó Amazon y su vorágine de 7 años: muchos jefes, muchos equipos, bastantes viajes, incontables lecciones aprendidas. Salí muy agradecida de allí (como ya escribí aquí).

Luego, como he contado muchas veces, salté al vacío y me uní a una empresa pequeña, con falsas promesas y guiándome por una intuición fallida. Me costó mucho dejar Amazon, y me hundí cuando me di cuenta de que la piscina a la que había saltado estaba vacía. Había metido la pata hasta el fondo. Me cuestioné mi toma de decisiones y dejé de confiar en mí misma. Si me había equivocado tanto en esa decisión tan importante que implicaba poner en riesgo mi estabilidad económica y la de mi familia, ¿quién me decía que no me equivocaba en todas las decisiones que tomaba diariamente?

Entonces llegó Criteo. Por suerte la etapa anterior duró poco y las entrevistas con Criteo llegaron pronto. Me enamoré de la empresa desde la primera entrevista. La persona de recursos humanos me explicó su cultura – de la que ya sabía bastante- sus horarios flexibles, sus valores de trabajo en equipo, confianza, diversidad, su sistema de equidad en el que no beneficiaban a los new hires. Estaba tan emocionada con unirme a una empresa así, que temía llevarme una nueva decepción. Pero nada más lejos.

Pronto haré un año en Criteo. Cada empresa y experiencia me ha enseñado algo, pero lo que tengo ahora no lo cambio por nada en el mundo. Al margen de lo que pueda pasar (¡ya conocemos la inestabilidad del mercado laboral!), Criteo me ha cambiado la vida totalmente.

  • He pasado a trabajar 100% en remoto (aunque desde la pandemia ya lo hacía, pero con inicios de vuelta a la oficina en las últimas épocas). Ahora veo a mis hijas al despertarse y me despido de ellas cuando van al cole. Las puedo recoger en 5 minutos. Puedo poner una lavadora en mi pausa para el café. Esto para mí es im-pa-ga-ble.
  • No tengo que meterme en phoneboots para hablar concentrada en una llamada porque estoy sola en mi mesa de trabajo, y aunque a veces echo de menos una pausa con algún colega, en contrapartida mi concentración está al 100% durante toda la jornada.
  • Me cunde más el trabajo. Hago más, y mejor.
  • He descubierto una posición y un trabajo que me gusta infinitamente más.
  • Trabajo con Estados Unidos SIN tener que adaptar mi horario al de Estados Unidos.
  • La gente con la que trabajo es amable y dispuesta ayudar, a pesar de ser una multinacional con proyectos de gran envergadura. No hay egos ni arrogancias. No hay que suplicar ayuda. La gente trabaja en equipo aunque no haya un ROI directo en sus acciones.
  • Mis jefes/jefas siguen siendo inspiradores, dispuestos a enseñar y con sentido del humor. Me encanta mi equipo.
  • Me siento escuchada y valorada, en todos los aspectos.
  • En empresas anteriores me han dicho «La empresa no te va a decir que trabajes horas extra, pero nadie te va a decir que dejes de trabajar o te vayas a casa si lo haces«. En Criteo, por primera vez mis jefes me han dicho «deja esto para mañana, puede esperar y es tu hora«. «No trabajes mañana aunque sea el lanzamiento, son tus vacaciones. Yo te cubro.» «No hagas horas extra. Todos tenemos vidas y hay que cuidarlas«. En Criteo, por primera vez he escuchado hablar de salud mental en cada All Hands. Por primera vez he escuchado a una CEO (y por primera vez he trabajado en una empresa cuyo CEO era mujer) animarnos a cogernos días si nuestra salud mental lo requería. He escuchado a nuestra jefa de equipo hablar de sus recientes pérdidas familiares, y de que por muy importante que fuera lo que hacíamos, recordásemos que lo más importante estaba ahí fuera. Por primera vez he escuchado a más de una jefa decirme «Es solo un trabajo. Da lo mejor, pero prioriza tu vida fuera«. Quizá en otras empresas piensen que esto hace a la gente trabajar menos. Todo lo contrario. Estos detalles crean un entorno seguro para el empleado. Estas frases motivan. Animan a dar el 100% en el trabajo, y a querer seguir formando parte de una empresa con estos valores.

En la entrevista parecía todo muy bonito. Pero es que en la realidad, lo es. Además de que los proyectos y la innovación son apasionantes, el entorno en el que se produce todo esto es un caldo de cultivo humano. Empático. Ninguna empresa es perfecta, pero Criteo está muy cerca de serlo.

Desde que entré en Criteo mi calidad de vida ha mejorado x100. Mi conciliación con la vida personal, mi nivel de estrés, mi motivación. Echando la vista atrás, agradezco ese salto al vacío post-Amazon y me alegro de haber arriesgado, si ese fracaso me ha llevado hasta aquí. Estoy profundamente agradecida con Dora, mi primera interacción, con Marie, la persona que me dio la oportunidad, y con todas y cada una de las personas con las que he trabajado desde que comencé. Todas tienen ese algo en común: humanidad y empatía. Leading with kindness, leading with empathy are the only ways for me to lead.

Gracias.

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