Lead from kindness

Desde mi idealismo inherente, quiero pensar que estamos construyendo una nueva cultura de liderazgo. Más sana, más noble, más humana: líderar desde la amabilidad. Desde la empatía. Intencionadamente he usado «from kindness» (desde la amabilidad) y no «with kindness» (con amabilidad), aunque ni siquiera sé si es gramaticalmente correcto, porque es importante usarlo como punto de partida y no como accesorio en nuestras interacciones.

Teniendo en cuenta genuinamente a nuestros compañeros, nuestro equipo, nuestros managers, y aplicando esa visión 360 tan manida en las conversaciones de negocio. Somos personas trabajando con personas, gracias a otras personas, con el objetivo de servir o ayudar a otras personas. Y las personas somos entes enteros, no somos mandarinas en las que cada gajo corresponde a una faceta totalmente independiente.

Me canso de repetirlo: por encima de todo y transversalmente soy madre. Además, soy profesional, soy amiga, soy hija, hermana. No solo soy en relación a otros: soy persona con intereses , inquietudes, ambiciones, con mi propia brújula interior. Al igual que tod@s los que me rodean. Me asombra cómo pasamos por alto este hecho tan obvio: todos tenemos nuestras propias circunstancias, y el objetivo de llevar la mejor vida posible, ser felices. Estamos juntos en esto, todos. Y cuanto más rememos en la misma dirección, más lejos llegaremos.

Me encanta la frase «We rise by lifting others«. «Nos elevamos levantando a otros«. Similar a los «castellets» catalanes: ¿quién es más líder, el niño que encumbra la torre, o los adultos entrenados y experimentados que lo sostienen? Otro día escribiré sobre quién levantar primero.

Líderar desde la amabilidad, entendiendo que estamos aquí para allanarnos el camino, es para mí el verdadero liderazgo. Es cómo, además, se puede alcanzar el máximo potencial de cada persona en el entorno laboral. Inspirar a otros por la calidad de tu trabajo, por tus consejos, por tu predisposición. Y porque entiendes que ese trabajador es persona, y tiene emociones, circunstancias externas, necesidades, metas.

No quiere decir que pasemos por alto actitudes poco profesionales, o no exijamos responsabilidades. Todo lo contrario: todo eso es parte del respeto al trabajo y a las personas que nos rodean.

Pero el sentimiento de pertenencia tan infravalorado por las empresas (pero esencial en todas las facetas de nuestra vida, por pura supervivencia) solo puede conseguirse a través de estas actitudes. Humanas, compasivas, integradoras. Somos «parte de«. We are all in this together.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: