N-one direction

Yo es que, últimamente, no sé para dónde tirar. Y puede que suene a refrán, pero es la verdad y resume muy bien mi día a día.

Pongo un ejemplo: hace un par de años, cuando me despidieron de aquella pesadilla, entré en un estado zen en el que solo fluía y nada me lo tomaba a mal. No criticaba, no me quejaba. Solo agradecía profundamente. Puede que sea porque estaba en un estado de resaca emocional, muy vulnerable, con energía únicamente para recargar buenas sensaciones. No podía permitir que entrase nada más. Para equilibrar, supongo. Era un ser de luz, y lo recuerdo como un período de paz. En general, creo que suelo tener actitud positiva ante las cosas. Y ése fue mi momento álgido, en el que poco más que me creía Ghandi por la serenidad y la calma que albergaba dentro. Y bueno, lo que suelen decir: think positve things, and positve things will happen. O lo que cita Marián Rojas en sus libros, el el sistema reticular activador ascendente: la capacidad del cerebro de filtrar únicamente lo que le interesa. Como, por ejemplo, cuando una embarazada solo ve embarazadas por la calle. «La mente muestra lo que el corazón desea». Y así, bueno, la verdad es que fui atrayendo aún más cosas buenas en mi vida.

Sin embargo ahora estoy en un período de agotamiento, y después de esa paz y serenidad vino la vuelta a la rutina, los altos, los bajos, los intermedios. La vida y tal con sus cosas. Y hay temporadas en las que no soy un ser de luz, y me convierto en un troll gris que de vez en cuando despotrica y se queja. Y critica, y está de mal humor. Y aunque me pongo música como modulador de humor, o me tomo infusiones, pildoras anti estrés, o hago deporte, no puedo mejorarlo mucho. Mi troll gris interno sigue pataleando y diciendo que le dejen salir, que tiene muchas cosas que decir.

Como soy consciente de todo esto y, evidentemente, no disfruto estando de mal humor, el otro día tomé la decisión de volver a convertirme en un ser de luz. Evocar esas sensaciones de paz que me inundan a veces, de gratitud, y evitar cualquier pensamiento negativo o crítico. Sí, seguro que así todo irá mejor, pensé. Pero claro… estoy reprimiendo a mi troll. Y no sé, sinceramente, hasta qué punto eso es bueno. Y no sé hasta qué punto esto se contradice con lo que le intento enseñar a mis hijas de que todas las emociones son buenas. Y no sé hasta qué punto está permitido o es sano «desahogarse», y dónde comienza el bucle tóxico. Y luego hay videos como éstos, en los que te explican que las mujeres tenemos un 75% más de enfermedades autoinmunes porque nos metemos en el papel de apaciguadoras, de resolver conflictos, nos sentimos responsables de lo que el mundo alrededor piense, y no priorizamos nuestras emociones. Y plas, enfermedad.

Esto es como cuando te dicen que hay que comer lentejas que tiene mucho hierro, pero luego te dicen que no, que el hierro de las lentejas no se absorbe bien. Que los carbohidratos son buenos, pero luego que no. Que la carne roja hay que evitarla pero luego no. Que no tomes el sol y te protejas mucho, pero luego lees o escuchas que necesitamos 30 min de sol sin protección al día porque si no nuestro cuerpo no sé qué. Pues lo mismo me pasa con las emociones. Y con la educación de mis hijas. Y con mis relaciones. Y con todo.

La era de la información está fenomenal, pero a mí esta era de la sobreinformación constante me crea ansiedad. Y de verdad que no sé para dónde tirar.

Deja un comentario