Unfinished Melody

Hace unas semanas escribí esto y no lo acabé. Para variar. Pero aquí lo dejo, para que no se acumule en la pila de drafts y de no poder con todo.

Es verdad que esto empezó siendo un blog de maternidad y feminismo, aunque en realidad mi propósito era más bien plasmar mis pensamientos del día a día (que suelen estar en torno a esos dos grandes bloques). Pero como siempre, me voy por las ramas y soy la mujer constantemente inconstante.

Como bien decía en mi anterior post, me paso el día escribiendo post mentales que nunca verán la luz. Reflexionando y llegando a conclusiones que me entusiasman durante segundos, los mismos que tardaré hasta que se me olviden. Así que voy a hacer de cazadora de pensamientos e intentar rescatar algunos, aleatorios, de las últimas semanas.

Contradicciones que me dejan ojiplática y patidifusa:

  • Que hablemos de salud mental pero no haya programa de revisiones médicas tras el parto, ni soporte psicológico de ningún tipo. Tampoco es que haya muchas ecos durante el embarazo, pero hay un nivel bastante aceptable de pruebas médicas para el seguimiento del embarazo. Empezamos a flaquear con las clases preparto: solo te cuentan cosas del parto. Como mucho, la lactancia así por encima. Pero cosas básicas como el primer baño del bebé, los lavados nasales desde que nacen, como cambiar un pañal o cómo identificar los síntomas de depresión postparto y cómo pedir ayuda, nada de nada. Cero. Como si el parto fuera el punto y final, y luego ¡ya te apañarás! cuando la vorágine y cuando más ayuda se necesita es precisamente una vez que tenemos una criatura nueva, recién salida de nosotras, a nuestro cargo. Como leí el algún lado, «es como si un autobús te pasara por encima, y después dejarán a un bebé en tus brazos para que cuidases de él». Se obvia y se invisibiliza la recuperación de la mujer, las consecuencias físicas y emocionales y se brinda soporte cero. Lo que no se visibiliza no existe, y a otra cosa mariposa.
  • Que se nos llene la boca hablando de humanidad, y la violencia obstétrica siga a la orden del día. Y ojo, no exagero: violencia obstétrica no son extremos de maltrato heavy por parte de los sanitarios. Son cosas como, que al llegar al hospital porque crees que estás de parto, te planten en una camilla y te metan la mano hasta el alma para ver de cuánto estás dilatada, sin ningún miramiento. Y pueden pasar cada cierto tiempo y volver a meterte la mano hasta el codo si quieren, y echarte la bronca si gritas de dolor (doy fe, me pasó con Lea). Siento caer en el cliché y caer en lo burdo, pero si esto lo pasaran los hombres, dudo que permitiesen que el médico de turno les metiera la mano por el culo como si nada. Eso es así.
  • Que hayamos pisado la luna y tengamos el iPhone 15, pero las bragas menstruales no se hayan mínimamente perfeccionado para ser cómodas hasta el siglo XXI. ¡¡Hasta hace bien poco!! Que yo pienso en mis niñas, y la suerte que van a tener cuando les baje la regla y yo les diga «no pasa nada cariño, te pones estas bragas estos días para ir al cole y listo», en lugar de explicarles que tienen un maldito pañal llamado compresa que tienen que llevar puesto y cambiarse cada X horas. Y que se lleven de repuesto. Y menos mal que estamos ya pasando el tabú de la regla, que en mi época tenías que esconder que te había venido la regla si no querías ser la comidilla del patio. Qué mal lo pasé cuando me vino, a los 11 años, y tenía que llevar compresas escondidas en los abrigos y cuidar que nadie me viera al ir al baño. A lo que iba: algo tan BÁSICO como mejorar la nada apetecible idea de llevar un pañal durante 5-7 días cada mes, y ha surgido ahora. AHORA. Después de pisar la luna, de volar en aviones a la otra punta del mundo, de sacar nanotecnología punta. Es que manda narices.
  • Que siga existiendo la plancha. Hilado a lo anterior, cómo se nota que esto ha sido históricamente cosa de mujeres. Cómo es posible que no tengamos la última tecnología chupicool que ¡plas! nos estire la ropa en un plis plas a precio asequible en Amazon. ¿por qué? ¡porque nunca ha sido prioritario para el género masculino y entonces nos da iguaaaal! Y no, no me vale las planchitas de vapor aunque algo es (y bien tarde que han salido también).

To be continued…

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