Hace mucho que no escribo, y últimamente solo escribo para decir que hace mucho que no escribo. Y es que es difícil escribir cuando lo que estás es en estado de contención. Y temes que si dejas salir algo, por pequeño que sea el escape, todo se desmorone. Es difícil escribir también cuando eres conscientes de las atrocidades que se están cometiendo en el mundo. Escribir y compartir cosas sobre el día a día, sobre problemas o situaciones desde una situación privilegiada, me parece pretencioso e innecesario. No me malentendáis: me encanta leeros al resto. Creo que el mundo sigue girando para todos a pesar de las atrocidades que se cometan en otros lugares. La vida no se para por nada, ni por nadie. Pero mi nivel de energía o ganas de compartir cosas… cambia. Dejo de ser la eterna adolescente idealista a la que le encanta escribir sus reflexiones, o compartir su día de trabajo o el último plan con Monete y Mariflor… y me convierto en su sombra, que solo desea pasar desapercidibida y hacerse pequeñita mientras intenta manentener el resto de su vida en control.
Control, control, siempre control. Cuántas cosas creo que controlo, cuánta ansiedad me crean… y lo poco que en realidad está bajo mi control. Qué dicotomía absurda. Ayer leí sobre este tiempo, el de la productividad. En el que parece que tenemos que llegar a todo, y cualquier tiempo de ocio debe ser planificado y concebido para tal uso, porque si no es una pérdida de tiempo. Y seguimos sin llegar. Tengo el horno sin limpiar, el bizcocho de plátano que me propuse hace dos semanas sin hacer, la mitad de los recados navideños sin acabar, y el libro de Mujercitas abandonado en la mesilla de noche. Tengo insomnio, y cuando me develo no consigo volver a dormirme porque me invade la sensación de que podría usar el insomnio para hacer todas esas cosas que no me da tiempo. Atar cabos. Y agarro el móvil y me pongo a ello, pero luego mi mente lucha contra esa pulsión y me digo que no, que lo que necesito es desconectar de la lista de tareas. Y me meto en instagram, y en LinkedIn, y me duele la cabeza de hacer scrolldown. Me duele mucho la cabeza, también hoy. Como una olla a presión que no para.
Hace mucha niebla hoy. Y si lo pienso, mi cabeza es también como este día. Como esa expressión en inglés, «brain fog». Niebla cerebral. Últimamente me duele mucho, mucho la cabeza.


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