Momentos en los que querría quedarme a vivir para siempre.
Cuando tengo a Monete y Mariflor en el sofá, una cada lado, bien apretaditas junto a mí mientras les leo cuentos.
Cuando me tumbo con ellas en su cama antes de dormir, levantamos un brazo y pronunciamos juntas nuestro mantra. Después, cuando se dejan cubrir de todos los besos del mundo y me abrazan, y nos damos besos de gnomo chocando la nariz. Y les acaricio el pelo, les beso la frente y las mejillas, y les recuerdo cuanto las quiero. Cuando su respiración se ralentiza y las observo mientras duermen, contenta porque ¡por fin duermen! y triste porque… ya las echo de menos.
Cuando las escucho reírse a carcajadas, ya sea en el parque, jugando entre ellas o con las bobadas de su padre.
Cuando me cuentan sus historias, llenas de fantasía y de razonamientos divertidos.
Cuando oigo sus pasitos por el pasillo, aunque sean las 6 de la mañana, y Monete aparece por mi ladopara que la meta en nuestra cama. Y me abraza, muy fuerte.
Cuando Mariflor me dice que me quiere.
Os quiero tanto, chicas. Gracias por hacer mi vida más bonita.



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