Emosido engañado

No es ninguna novedad lo que voy a contar en este post, ni creo que a muchos les pille de sorpresa. Pero es que si no lo escribo, reviento. A ver si alguien me explica quién nos la ha colado tan bien, y cómo es posible que esto perdure en el tiempo y sea una normalidad aceptada por tod@s. Que alguien me explique por qué, si LinkedIn se llena de posts rezando que lo primero eres tú, tu salud mental, tu vida. Si a todos nos han dicho alguna vez «no te preocupes, es solo un trabajo. Lo importante lo tienes fuera«. Si todos tenemos tan clarísisimo que nuestra prioridad es nuestra familia, nuestros amigos.

¿Por qué dedicamos el 71% de nuestros días al trabajo, contando si trabajamos 5 días a la semana? ¿Por qué dedicamos, entre semana, 8-9 horas al trabajo y 2-3 horas a estar con la familia, amigos,practicando hobbies o haciendo lo que nos llena?

¿Quién nos sigue contando estas milongas de que el trabajo viene y va, y lo importante somos nosotros, nuestro círculo cercano, nuestro propósito en la vida, y a la vez no distribuye el tiempo acorde con esto?

De verdad que no me entra en la cabeza. Si mi familia es lo más importante, ¿por qué le dedico el grueso de mi vida al trabajo? ¿por qué siento que no tengo tiempo para dedicarle a lo que más adoro en la vida?

Y a su vez, esta reflexión me lleva a otra. Llevar una casa y una familia implica logística, economía, planificación de recursos, project management, mil millones de tareas y scopes. Es como llevar tu propia empresa. La diferencia es que solo cuentas con el 29% del tiempo, y eso si tienes suerte. Sin embargo con el otro 71% dedicado a tu trabajo, te ocupas únicamente de una faceta de la empresa. Tú llevas un area determinada, no llevas el peso de toda la empresa. Y si mañana te vas, la empresa no se cae. Porque tú llevas una parte pequeña y no eres imprescindible, a no ser que seas autónomo. Y aún así, ese scope y relevancia tan reducido vs. el que tenemos al frente de nuestra propia casa y/o familia, es el que implica mayor carga horaria.

La sociedad ha evolucionado muchísimo en las últimas décadas, y sin embargo la forma de hacer las cosas parece estancada desde hace más de 50 años. Las mujeres estamos en el mercado laboral, las jornadas de 8 horas son muchas veces utópicas, y ya un único sueldo no sirve para mantener una familia, una casa y pagar las vacaciones.

Y aún así aquí seguimos, calladit@s y comiéndonoslas dobladas.

Y aun así hay todavía personas que, a pesar de tener una casa y una familia, dan prioridad a su trabajo y de ello depende su realización personal. Y consideran que es una falta de profesionalidad no responder a los deadlines de los proyectos laborales, pero siempre tienen excusa cuando se les olvida cada semana encargarse de las tareas de la casa que dijeron que iban a asumir. «Ay, es que no eres nada flexible«. «Jolin se me ha olvidado, no pasa nada«. «Es que yo intento hacer mejor las cosas, pero contigo nunca es suficiente«. ¿Alguien se imagina diciéndole estos argumentos a su jefe o jefa, para justificar por qué no has hecho tu trabajo o gran parte de él? ¿Alguien ve normal explicarle a su jefe o jefa que «no pasa nada porque se me olviden varias cosas, no seas exagerad@«? ¿Y por qué nos parecen lo más normal del mundo dar esas explicaciones a tu pareja, con cosas de la casa o de los hijos?

Si respondes sitemáticamente a tu jef@ con ese tipo de justificaciones, lo más probable es que te mande a tu casa y te diga que no te molestes en volver. Es más, la mayor parte de la población no se atrevería siquiera a articular palabra ante errores u olvidos en sus tareas laborales. Seguramente se moriría de la vergüenza y aguantaría el chaparrón, esforzándose porque eso no volviera a ocurrir. Sin embargo, en casa… ancha es Castilla. En casa, donde sabes que si no te acuerdas tú de algo, la consecuencia es que le lanzas el marrón directamente a tu pareja. Que si tú no te ocupas de tus responsabilidades, el peso no desaparece: se trasvasa. Y aun así, te cuesta poquísimo inventar nuevas excusas y escandalizarte por lo poco paciente que es tu pareja contigo.

Por favor, gente que convivís con otra persona: si no sabéis cómo hacer las cosas, vuestro razonamiento habitual es ago parecido a «es que yo no puedo pensar tantas cosas como tú«, y os reconocéis en frases como «es que yo hago muchas cosas, tú me dices algo y lo hago«, «lo estoy intentando, estoy mejorando«, «bueno, porque se me olvide dos veces esta semana no pasa nada«, o » no, mañana no puedo llevar al niño al médico porque tengo que trabajar«, BASTA.

Basta, en serio. Consejo: pensad que vuestra casa y familia es vuestra empresa, y vuestros hijos son proyectos que no podéis fallar. Y tienen miles de subtareas y deadlines, para todo. Si os sirve para tomaros vuestras responsabilidades más en serio, ¡pensad en vuestra casa con la misma rigurosidad como si fuera un trabajo y vuestro prestigio social dependiera de ello!

Porque, creedme, es mucho más que vuestro prestigio social lo que está en juego. Y no estaría de mal que pudierais verlo por vosotros mismos, sin que vuestras parejas (que no son vuestras madres) tengan que recordaroslo e intentar razonaroslo cada santísimo día.

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